La fiesta más grande del mundo
El Oktoberfest de Múnich no es solo una feria de cerveza: es una celebración bávara de dos semanas con 6 millones de visitantes, 14 carpas gigantes, bandas de música en directo y jarras de un litro que no paran de aparecer en la mesa. Cada carpa pertenece a una de las grandes cervecerías bávaras —Hofbräu, Paulaner, Augustiner, Spaten, Hacker-Pschorr, Löwenbräu— y tiene su propio ambiente. Miles de personas sentadas en bancos corridos, brindando con desconocidos, cantando canciones que no entiendes pero que todo el mundo sabe.
Para celebrarlo de verdad hace falta meterse dentro: con Lederhosen o dirndl, sentado en una carpa, con una Mass en la mano y sin prisa.
Cómo hacerlo bien
- La ropa: el Lederhosen (hombres) y el dirndl (mujeres) no son disfraz, son el uniforme. Sin ellos estás en el Oktoberfest pero no estás celebrándolo. Se puede alquilar o comprar en tiendas de Múnich por 50-150€.
- La carpa: la Hofbräu-Festzelt es la más internacional y más caótica. La Augustiner es la más bávara y la preferida de los locales. Para primera vez, cualquiera de las grandes sirve.
- Las mesas: las carpas grandes tienen zonas de reserva (semanas de antelación) y zonas libres. Llegar antes de las 11h garantiza sitio en la zona libre.
- El precio: una Mass (1 litro) ronda los 15€. El alojamiento en Múnich esa semana se multiplica por tres. Reservar hotel con meses de antelación o alojarse fuera y ir en metro.
Mi experiencia
Fui en septiembre de 2022 con el equipo de 360dialog, una empresa 100% remota y una de las mejores en las que he trabajado. En remoto el equipo existe en pantallas y chats, pero hay momentos en los que hace falta verse en persona para recordar que detrás de cada mensaje hay una persona real. El Oktoberfest fue uno de esos momentos: una excusa perfecta para juntar a gente dispersa por toda Europa en el mismo banco de una carpa bávara.
Lederhosen, Augustiner y una tarde que se alargó bastante más de lo planeado. El ambiente dentro de las carpas es de esos que no se pueden describir bien: el ruido, la música, el calor humano de miles de personas celebrando a la vez. Pero lo que más recuerdo es que fue la primera vez que vi a muchos compañeros en persona. Eso marca la diferencia.